VIAJE A QUINTANA ROO
a los amantes del mar
Cuando subieron al autobús
que los llevaría a Quintana Roo,
él ignoraba tu afición
por el mar y sus misterios.
Con su mano en tu brazo derecho
salían a pasear de día o de noche
por aquellas playas y centros arqueológicos.
Él sólo quería volver a escuchar
el rumor de las olas
y sentir la brisa sobre su piel
sin imaginar que conocería
a los cangrejos ermitaños
que de pronto atrapabas
para que él tocara, por primera vez,
la brevedad de su presencia.
Conoció el cuerpo temerario de los erizos
y la vida silenciosa de la estrella marina
en Isla Mujeres.
Con su mano en tu brazo derecho
anduvieron por el camino blanco,
subieron a la pirámide mayor de Coba
y ya en la altura apreciaron
la grandeza de la Cultura Maya.
Tomados de la mano
navegaron como hojas verdes
por el río subterráneo,
supo de jaguares, guacamayas y orquídeas rojas
que le describías sin prisa
en el parque ecológico de Xcaret.
Tal vez mañana tú recordarás
el salto prodigioso de los delfines
y el fulgor de aquel pez azul
al que visitaban cada amanecer de julio.
Él se acordará de ti con nostalgia
mientras bebe el primer tequila
en el vaso de cristal que le regalaste
la última noche que pasaron juntos.
Quintana Roo, julio de 2011.
Musas de segunda mano, Poemas reunidos, Eugenio Valle Molina, Ciudad de México, 2001-2026.

