A las mujeres con cáncer de mama
Por Adriana Cisneros Garza
Antes que nada, quiero que sepas que estoy siguiendo mi instinto al escribirte esta carta. Me hubiera gustado conocerte, y beber algo contigo, como un buen café, y entonces, platicar del momento en el que estás. En este escrito vas a percibir muchos de mis sentimientos y hoy quiero compartirlos contigo, con la finalidad de que sepas que tengo un testimonio valioso para ti.
¿Sabes?… me hubiera encantado que alguna mujer me hubiera acompañado moralmente, cuando yo recibí mi diagnóstico de cáncer de mama… Una mujer que entendiera de verdad lo que yo sentía, que comprendiera todos los miedos que me invadieron, la desesperanza que sentí… quería que alguien que hubiera superado lo que yo estaba a punto de experimentar, y que me ofreciera consuelo… que me mostrara el camino, que me dijera “tú puedes mujer, eres fuerte”, pero nadie lo hizo. Contaba con mi familia, pero ellos también estaban en una lucha, y muy asustados.
Aún así, comencé a transitar por ese camino incierto, oscuro y tenebroso, agarrándome de donde pude, para no caerme. Francamente no quería hacerlo, pero no tuve opciones. Por eso quiero decirte que aquí estoy para ti. Si necesitas apoyo puedes contar conmigo para lo que quieras. Entiendo todo lo que puedes estar sintiendo ahora, y necesito que sepas que éste no es el fin en tu vida. El cáncer no siempre es sinónimo de muerte. También quiero decirte que algunas personas se van a atrever a opinar sobre cómo has llevado tu vida hasta ahora, te van a criticar y a juzgar, simplemente porque a la gente le encanta hacer juicios de los otros. Pero, tu prioridad es tu salud, sé que es doloroso el proceso que viene para ti, pero estoy segura que puedes enfrentarlo. Si acaso vas a quirófano para una cirugía, cuando llegue el momento, despídete amorosamente de la parte de tu amado cuerpo que te van a retirar… bendícela, dale las gracias, no te pelees con tu órgano ni le reclames. Perdóname si soy dura o franca, sólo intento decirte que una mujer es mucho más que órganos dentro de su cuerpo… sé que tú lo sabes. Y de verdad lamento que te encuentres pasando esto ahora… ninguna mujer debería de sufrir, pero así es la hermosa vida. Nuestro cuerpo tan bello y funcional, pero lleno de hormonas que a veces juegan en contra nuestra… y entonces debemos darle mantenimiento, como a cualquier maquinaria.
En tu proceso vas a necesitar redes de apoyo, pueden ser amigos, familia, y también un equipo médico que sea humano y te traten con dignidad, respeto y profesionalismo. Quizá no quieras hablar mucho del tema ahora… pero, si no hablamos, la gente no sabe cómo ayudarnos (yo por ejemplo tuve que aprender a pedir ayuda porque no sabía cómo recibir apoyo) y me ha costado mucho ese proceso. Nunca te voy a decir que no tengas miedo… si lo tienes, acéptalo porque el miedo nos viene a enseñar muchas cosas, nos hace más fuertes, nos presenta una fuerza que radica dentro de nosotras y que no conocíamos. Habla de eso con alguien de tu confianza, déjate acompañar, déjate abrazar, llora si lo crees necesario, enójate, permítete sentir ese abanico de emociones que te van a llegar poco a poco… después sigue adelante sin mirar para atrás. Trabaja en tus sentimientos, Dios, el Universo o ese poder superior en el que tú tengas fe, está contigo ahora. La vida es así, a veces vamos arriba, muy emocionados… como si estuviéramos en una montaña rusa, y luego al bajar, nos toca darnos un madrazo. La verdad es que nadie se va de este mundo sin haberse dado chingazos, sin haberse caído, sin haberse enamorado, sin que le partieran el corazón…Nadie se va como llegó, limpio, intacto, sin aprendizajes ni madurez… nadie. Entonces, no pierdas tiempo haciéndote preguntas… el famoso “por qué”, hace mucho daño, y no hay respuesta. Estarás bien… te lo digo yo, que vencí al cáncer de mama.
Adriana Cisneros Garza

