IMPORTANCIA DE LAS EMOCIONES EN LA EDUCACION
CÉSAR IVÁN ESPADAS SOSA
POEMONTE
Aunque desde 1917, constitucionalmente la educación debe ser integral, la realidad es que sólo en las últimas décadas se le ha dado un verdadero énfasis a la concepción de que el sistema educativo debe incluir todas las facetas o aristas que posee el ser humano. Pero
¿Realmente este principio se está llevando a cabo? El personal docente, se ha apropiado de los conceptos, la metodología y actitudes suficientemente para poder llevar a cabo esta tarea? ¿Se conoce y se comprende el verdadero valor de nuestros afectos? ¿Expresamos sanamente los sentimientos en nuestras relaciones cotidianas con los demás? ¿Analizamos y entendemos lo que sentimos cuando aprendemos?
Casi todos sabemos que los importantes problemas familiares y sociales tienen su base en prejuicios, discriminación, racismo, intolerancia, bajo control de impulsos, problemas de pareja, conflictos en el ámbito laboral, apatía, falta de interés y otras disfunciones cotidianas en el quehacer humano.
Los centros educativos desde los elementales hasta las universidades, también experimentan en su personal falta de motivación y entusiasmo, baja atención a los aprendizajes significativos, y se han reportado fallas en la solidaridad y respeto entre maestros y estudiantes; también se incluyen los inmensos problemas de inseguridad y drogadicción.
Los estudios más recientes reconocen la importancia del componente emocional que disfuncionalmente acompaña estos procesos. Freire, menciona: “El estudiar es un quehacer exigente en cuyo proceso, se da una sucesión de dolor y placer, una sensación de victoria, de derrota, de alegría y de dudas”, por lo tanto, se requiere que asumamos de una manera personal el ser responsables de nuestro proceso de aprendizaje y hagamos un reconocimiento explícito de la presencia afectiva.
Debemos reconocer la importancia que tienen las emociones en la vida del ser humano e integrarla al proceso educativo, para dar al aprendizaje matices de motivación, disciplina y rendimiento escolar.
Es importante que los maestros y maestras, observen cómo se sienten los estudiantes en su clase, cómo se dan las relaciones interpersonales en el grupo, sus actitudes con respecto a los contenidos que se proponen, a la metodología que utilizan, etc. Conocer esta parte afectiva de los estudiantes, les permitirá propiciar un mejor ambiente educativo sin miedos, inseguridad o desconfianza, lo que fortalecerá y orientará la toma de decisiones en el grupo.
