Editorial

JUAN RAMÓN GÓNGORA, UN ARTISTA QUE INSPIRA SU VIDA CON EL TEATRO – ENTRE PAUSAS

JUAN RAMÓN GÓNGORA, UN ARTISTA QUE INSPIRA SU VIDA CON EL TEATRO

ENTRE PAUSAS

GABRIEL AVILÉS

Hace unos días tuve la oportunidad de tener una charla con el actor y director de teatro Juan Ramón Góngora, el cual tiene una amplia trayectoria en las artes escénicas. Realmente fue muy grato conocer sus orígenes, desarrollo y proceso creativo que le han llevado a ser, uno de los mejores exponentes del arte teatral de nuestro estado. Por ello, amable lector, le transcribo esta plática donde la honestidad y humildad de nuestro entrevistado fueron motivos suficientes para el que escribe de plasmar su pensamiento en las siguientes líneas.

Te agradezco esta oportunidad de charlar contigo y más en estos días de mucha actividad para ti, mi primera pregunta es ¿cómo se origina tu amor por el teatro?

De hecho, desde niño sabía que quería ser actor pues tuve la fortuna de que mi madre siempre me llevaba al teatro, recuerdo cuando  a los cinco años me llevaron a ver al Ballet de Amalia Hernández en la Plaza de Toros Mérida o cuando fui a ver a los diez u once años a Cristina Ortega en “La Viuda Alegre” en el Cine-Teatro Mérida. No sólo veía obras infantiles, también para gente adulta; recuerdo que cada temporada teatral era de suma importancia para mí, moría por ir a todas.

Además en mi casa siempre hubieron libros, ¡algunos eran de teatro!, discos de música sinfónica y de todo tipo, mi mamá nos contaba las novelas de Victor Hugo y de Dumas que de joven leyó  y por ser su xtup me consentía llevándome a cuanto circo llegaba a la Quinta Iturralde y a ver las obras que yo quisiera.  Apreciar las artes escénicas desde niño desató en mi este amor para toda la vida.

¿Qué   estudios realizas en artes escénicas?

Primero estudie en la Escuela de Bellas Artes de Yucatán y el CEDART, donde me dieron las primeras herramientas para tener una buena calidad actoral; sin embargo, al terminar esos estudios, aquí en Mérida no había mucho que hacer y decidí irme a la Ciudad de México para estudiar en la Universidad Nacional Autónoma de México y salí  de ahí con la licenciatura en Literatura Dramática y Teatro.

¿Admiras algún actor o director de nuestra tierra?

Definitivamente a Paco Marín, que fue mi maestro aún antes de serlo en la Escuela de Bellas Artes, porque iba a ver sus montajes y aprendí muchísimo con sólo ver su trabajo. ¡Es que a los ojos del chavito de 13 o 14 años que era, ver sus montajes de “El adefesio” de Alberti y varias obras de Ionesco, y los movimientos de los coros de “Con T de Tragedia” (obra que dirigía Eric Renato Aguilar pero donde Paco dirigió a los coros), fueron como clases magistrales de teatro que me dieron la impronta del arte escénico. Como consecuencia estaba yo dirigiendo mi primera obra a los 16 años: una “Cantante Calva”  que era una vil imitación del trabajo del admirado maestro, fácil de disculpar por mi juventud y que permitió mostrar mis facultades para el oficio del teatro. 

¿Qué te agrada más actuar o dirigir?

Dirigir es mi pasión. Es algo que me llena mucho profesionalmente, pero, casi todos los premios y becas que me han otorgado es por actuar. En la actualidad, tengo una beca del FONCA para realizar proyectos como actor, pero, a su vez, el director se va incorporando a los proyectos para realizarlos.

Te confieso, en mi juventud tuve un gran trauma pues me salió un acné muy severo que por mucho tiempo me llevó a pensar en no actuar; además, en esos años, había actores de buen parecido físico como Enrique Cascante y Fernando de Regil por mencionarte algunos, entonces, ¡me sentía fuera de lugar!  Acomplejadísimo, evitaba el escenario. Pero todo estaba en mi mente pues nada era impedimento para que actuara y ahora ese talento me ha llevado a obtener el reconocimiento por parte de la crítica y el público.

¿Cómo ves a los actores jóvenes de nuestro estado?

Es muy grato ver a los jóvenes bien preparados, con ganas de profesionalizar su trabajo actoral en todo sentido, realizar trabajos con calidad y propuestas interesantes. Creo que hay mucho futuro para el teatro en Yucatán.

¿Qué piensas del teatro regional actual?

Que va a seguir estancado en el mal gusto y la grosería si sigue copiando los modelos de la televisión comercial. Está en una zona de confort aprovechándose de la estupidez del público que se conforma con reconocer los mismos chistes de la tele, aderezados con más leperadas y con acento yucateco. Y me molesta la irresponsabilidad de los que hacen este tipo de teatro.  Afortunadamente sí existen artistas que están marcando nuevas rutas en el teatro regional yucateco, con obras bien escritas y montajes atractivos… ¡bien ensayados! Con verdaderas aspiraciones artísticas y no solamente hacer dinero presentando babosadas. Son muy pocos aún pero espero que encuentren un gran público adepto a su calidad. A esos artistas aplaudo y apoyo. Y seguramente me uniré a sus filas.

Algo que me llama la atención es tu proyecto del FONCA para el Programa Creadores Escénicos 2017, llamado “Ofrendas de un Actor en Yucatán”: como parte de él has presentado varios montajes como “La hija del rey” de Peón Contreras, “La prisionera” de Emilio Carballido, “Discordia y cuestión de amor” de Lope de Rueda y acabas de estrenar “De Mérida, los guapos”…

Sí; el proyecto “Ofrendas de un actor a Yucatán” incluye la presentación de esas obras y aún dos más que realizaré el próximo año. Me he comprometido a presentar 6 montajes que deberán alcanzar en total la cantidad de 187 funciones.

Y todas son propuestas muy diferentes que has llevado a diversos espacios ya sea teatros, restaurantes y hasta en lugares al aire libre y han sido un éxito, sin embargo, “De Mérida, los guapos” te ha servido para apoyar a instituciones que se dedican a labores altruistas o personas que necesitan recursos por alguna razón, ¿cómo surge esta idea?

Siempre he deseado apoyar a instituciones que realicen acciones buenas para la sociedad  y a mis amigos del gremio artístico. Así es como elegí, entre mis amistades y conocidos, apoyar a REPAVIH AC que preside Pablo Alemán, a las personas con autismo a través de la fundación “Todos con los Titos del mundo”, a un comedor comunitario de la Zona Sur de esta ciudad, y a mi amigo el actor Raúl Niño para su tratamiento oncológico; lo hago con gusto, pero esto se puede gracias a que tengo el financiamiento del FONCA y de los Fondos Municipales para las Artes escénicas y la Música del Ayuntamiento de Mérida para solventar la producción de “De Mérida, los guapos”, es por eso que los ingresos de taquilla, íntegros, los podemos donar a estas causas.

¿Qué proyectos tienes en estos momentos?

Seguiré realizando el proyecto “Ofrendas de un actor a Yucatán” que  terminaré a fines del 2020, presentando las obras que mencionaste anteriormente y además cursos que impartiré de actuación y dirección y seguir preparándome más en el estudio musical.

Me gustaría verte en propuestas como Un Corazón Normal donde se maneja el tema de la inclusión, tan actual en estos días y apoyando a sectores de la sociedad que necesitan ser oídas como la comunidad LGBT+

A mí también me gustaría verme ahí (risas) pero obras de ese calibre están fuera de mi posibilidad para obtener los permisos autorales, por lo que me deberé limitar a montar a los clásicos que están libres de derechos y que pueden servir para hablar de los problemas que nuestra comunidad LGBT+ enfrenta.  Hace muchos años hice en Cd. De México una obra basada en las historias de amor entre samuráis de Saikaku Ibara: me encantaría retomar el material. O montar una poco conocida obra de Lope de Vega llamada “La boda entre dos maridos” que toca el tema del amor homosexual en el renacimiento.

Cada obra te va dejando recuerdos, frases, se convierten en etapas de tu vida y vislumbro que así vas recordando las vivencias que te dejó la obra que hiciste hace diez años o actualmente, imagino que hay frases que te dejan marcado y se quedan en el alma, me podrías mencionar alguna.

Sí: el teatro me ha ayudado a comprender mi realidad; por eso es que muchas frases de los personajes me son fundamentales para comprender mi vida. De la obra “Medusa” de Emilio Carballido, el joven Perseo dice estas palabras sobre la experiencia de madurar: “Nos volvemos de piedra, poco a poco, aunque hay circunstancias que precipitan el proceso”.  Y de la canción de don Armando Manzanero con la que terminamos “De Mérida, los guapos”: “Con razón, con pasión con locura: ¡Se vale vivir!”.

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