TANATOLOGIANDO
LAURA SALAMANCA LOPEZ
UN POCO DE EXPERIENCIA
Hablaré de un caso, en mi experiencia personal con niños en hemato-onco, en el Hospital General de México. A diferencia de los adultos existe una peculiaridad en los niños, al menos en los que yo atendí, donde la autorización del padre/madre a que el niño abandone la vida tiene mucho que ver y es necesaria para poder morir. Es el caso del cual les relataré. Y en los casos donde el padre/madre le dice que está bien que se vaya, si asi tiene que ser y que no se preocupe por los que se quedan, (pasan dos cosas) en una, los niños parten pronto y en otros casos el niño comienza a sanar cuando el padre le ha liberado.
Carlos
Edad: 8 años,
Diagnóstico: astrocitoma (tumor a nivel cerebral que crece hacia abajo oprimiendo el cerebro)
Origen: sierra de Nayarit
Madre habla dialecto, el padre entiende poco el español, la pareja se encuentra en precaria situación económica hasta el grado de no tener dinero para alimentarse y parece que estarán demasiado tiempo en el hospital (quedándose solo uno en la sala de espera y el otro apoyando al hijo).
1er encuentro
Encuentro a Carlos en su cama y está a unos días de ser operado, su madre se encuentra a su lado, me acerco para hacer la historia clínica tanatológica correspondiente y converso con el niño ya que la madre no logra entenderme y le pregunto qué siente con el trastorno que presenta, dice que se le va la vista, y se siente muy débil, a veces se marea, él resuelve todas mis preguntas acerca de sus datos personales y me pregunta cómo será la operación que le practicarán, asi que a modo de que él me entienda le explico todo como si habláramos de corregir un disco duro de una computadora al cuál se le ha metido un cuerpo extraño, donde hay que abrir y arreglar lo necesario, Carlos muestra mucho interés, quedó tranquilo, y posteriormente hicimos biblioterapia, al cabo de 45 minutos, lo dejo con su mamá y recorro a otras camas con otros pacientes.
2° encuentro
Una semana después, encuentro a Carlos en el aislado con muerte cerebral, llamada también muerte encefálica le dan de comer por medio de la gastrostomía, se encuentran con él, la madre y el padre, yo acudo a ver al médico encargado de oncología Dr. Ramírez para saber lo que sucedió, y me dice que no alcanzó a llegar al día de la operación porque el tumor creció lo suficiente para matar el cerebro oprimiéndolo; perdiendo la respiración, las palpitaciones, la deglución los mensajes cerebrales, la conciencia y el movimiento, pero la temperatura, continúa y su madre le alimenta por medio de la gastrostomía y el Dr. me dice que ya no hay nada que hacer y la alimentación gástrica incluso es opcional ya que se encuentra en estado vegetal y solo hay que esperar que se lo lleven a su casa para que muera.
3ª encuentro
Carlos continúa en cama y los padres sin comer a su lado, esperando un milagro
El panorama es desgarrador, y la escena es la misma.
3 meses después, no cambia tremenda situación, los padres están completamente desgastados, y hablo con el padre para decirle que posiblemente ya no tarde su hijo en morir y le hago que recuerde los familiares que ya han trascendido y él recuerda perfectamente a los más significativos y está de acuerdo en pensar que su hijo ya está en vías de morir, pero dice que todavía no es tiempo y él no lo permitirá, asi transcurren otros cinco meses donde el niño continúa en las mismas condiciones.
5 meses después todo continúa hasta que hablo con ellos nuevamente, pero en forma más seria, ya que de morir en el hospital en la ciudad de México el niño, se les complicaría mucho por no conocer los lugares que tuvieran que recorrer con respecto al papeleo y por otro lado ¿Cómo pagarían una carroza hasta la sierra de Nayarit? Y al parecer no habían pensado en eso, incluso del municipio de donde viven les ofrecían una ambulancia y ellos pensaban llamarla en caso de que el niño muriera sin saber que las ambulancias no transportan gente sin vida, asi que les llegó la preocupación y accedieron a llevarse a su hijo por fin y asi lo hicieron, con todas las recomendaciones del hospital, para el camino y para la estancia en su casa, sin aceptar que su hijo podría morir todavía. Yo le comenté que asi podría morir en su casa, cuando llegara el momento, con su gente y sus padres podría vivir el duelo sin estar apurados arreglando papeles y en un lugar que no conocen.
Asi como ellos, muchísimos padres viven la agonía de saber que pasara con su hijo/a al tener conocimiento de tan grave enfermedad, como lo es el cáncer o cualquier clase de tumor incurable. Siempre existirá la esperanza de que surja un milagro y éste le devuelva la salud y le llene de vida a su hijo/a, mientras es una pesadilla donde es difícil despertar.
Lo importante de esto es dejar ir a los hijos ya que ellos no permitirían un dolor en los padres al grado de permanecer en agonía por largo tiempo como en el caso mostrado. Un niño necesita el permiso de sus padres hasta para morir.
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