{"id":124663,"date":"2022-05-26T13:25:59","date_gmt":"2022-05-26T18:25:59","guid":{"rendered":"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/?p=124663"},"modified":"2022-05-27T18:57:12","modified_gmt":"2022-05-27T23:57:12","slug":"cronicas-del-olvido-alguien-enciende-una-luz-de-nestor-rojas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/?p=124663","title":{"rendered":"Cr\u00f3nicas del Olvido &#8211; \u201cALGUIEN ENCIENDE UNA LUZ\u201d, DE N\u00c9STOR ROJAS"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Cr\u00f3nicas del Olvido<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u201cALGUIEN ENCIENDE UNA LUZ\u201d, DE N\u00c9STOR ROJAS<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Alberto Hern\u00e1ndez<\/strong><\/p>\n<p>\u201cSoy otra memoria de la casa\/ mi alma ansiosa\/ se va delante de m\u00ed\/ busca el centelleo de su belleza\/ en el amanecer de sus arroyos, \/ en los oto\u00f1os del sur que nunca pasan\/por ventanas de su coraz\u00f3n blanco\/ y por agujeros de su coraz\u00f3n negro\u201d.<\/p>\n<p>**Aly P\u00e9rez: \u00b4La comarca era la casa\u00b4**<\/p>\n<p>1.-<\/p>\n<p>Olga Orozco da el pie, la l\u00ednea para empezar a dialogar con la bruma provocada por la lluvia. Y N\u00e9stor Rojas la enlaza con Joan Margarit para indagar acerca de la decadencia de la \u201ccasa\u201d. O de su renacimiento en medio de las sombras. \u00b4La casa que nos habita\u00b4 y nos habla desde la poes\u00eda, desde sus ventanas, abismos y heridas. La casa donde alguien la recorre con una luz en las manos. Una presencia ida. Una presencia ausente.<\/p>\n<p>Este libro, \u201cAlguien enciende una luz\u201d (Editado por Hispano Europea, Barcelona, Espa\u00f1a, 2020), relata, revisa, una historia en la que los personajes son el tiempo perdido y poco recuperado: ambulan por la sombra, por los rincones, por la memoria, alumbrados por una l\u00e1mpara, mientras una mano escribe, cuenta en cursivas el mundo interior de quien \u2013como Rulfo- se mueve en medio de fantasmas.<\/p>\n<p>(Un alguien de P\u00e9rez Perdomo se cuela por estas paredes, por el poema que se recoge en la sombra, acechado por una voz secundaria que cuenta, escribe, revela lo que anda y desanda la casa, su memoria).<\/p>\n<p>Y el que traza las palabras podr\u00eda ser el mismo poeta, biografiado por las presencias que a\u00fan lo habitan. Las palabras que lo empujan a hablar, las \u201carrancadas del alma, como pu\u00f1ado de brasa\u2026\u201d.<\/p>\n<p>El olvido, los recuerdos sembrados en ese lugar donde fue posible un mundo. La voz, suerte de Juan Preciado que recorre cada habitaci\u00f3n, cada resquicio dejado por el tiempo.<\/p>\n<p>\u201cPero aquellas im\u00e1genes que dentro de ti se ocultaban\/ regresan sobre la cresta del instante\u2026\u201d.<\/p>\n<p>Son textos, algunos largos, poes\u00eda narrativa, que cuenta, plena de verbos, hincada por el di\u00e1logo interior, por el decir de las voces que a\u00fan habitan, como ecos, la antigua casa revisitada, la que se dej\u00f3 atr\u00e1s para iniciar el largo viaje, la que no se olvida, la que se lleva en la valija o en la memoria. A la que se vuelve para no olvidar los rencores, los posibles pecados, los dolores:<\/p>\n<p>\u201cHas vivido con la cautela de la culpa, \/ bajo el amparo del silencio (\u2026) Te sobrecoges bajo el brumoso sudario del destino (\u2026) El cielo para ti ya no est\u00e1 lejos\u2026\u201d.<\/p>\n<p>Una eleg\u00eda emergente que brota\u00a0 de las cuatro paredes de la casa, del recinto donde alguien la recorre con la l\u00e1mpara, como un Di\u00f3genes cualquiera, mientras la verdad se esconde en cada marca dejada por el tiempo.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, \u201ccomo quien vuelve a nacer, regresas a la casa\u201d, en la voz de la madre, a aquella Comala fantasmal, invadida por el polvo de los remolinos.<\/p>\n<p>2.-<\/p>\n<p>La duda forma parte de este amasijo de sombras. Los elementos de la luz, sus corp\u00fasculos, la misma bruma descubierta, huidiza, esa \u201csombra acorralada por el sol\u201d en la que \u201cTus huesos descarnados tienen la misma forma de los m\u00edos\u201d.<\/p>\n<p>Todo tiempo, oculta, esconde retazos de historias. Todo tiempo fenece y renace. El tiempo, el todo de su tiempo, es tambi\u00e9n borradura. Y as\u00ed la nostalgia, duende que va y viene, se aposenta, \u201ctestigo de mis d\u00edas\u201d, y la \u201cvida consumida\u201d como el mismo relato de la muerte.<\/p>\n<p>Las cosas no dejan de hablar, el polvo que cubre sus cuerpos: la casa y las huellas familiares.<\/p>\n<p>\u201c(La poes\u00eda es un aposento de todos los d\u00edas, la magia de una fe en la que alimento el alma)\u201d, afirma la voz de N\u00e9stor Rojas.<\/p>\n<p>3.-<\/p>\n<p>Luz y sombra, los contrastes, voz y silencio. Vida y muerte. Soledad, abandono: el viaje como retorno al sitio dejado hace a\u00f1os. Cada recodo es una palabra, la redenci\u00f3n de los ecos. La mirada detenida en un retrato.<\/p>\n<p>\u201cDe las primeras luces de la ma\u00f1ana viven los ojos\/ No necesitan del d\u00eda completo para dejar la penumbra, \/ donde oculta vive el alma\u201d.<\/p>\n<p>Y el alma se desata: \u201cla madeja de im\u00e1genes disolvi\u00e9ndose\u201d. Los objetos vivos, el presentimiento de que el pasado vuelve al presente. La realidad, informe presencia:<\/p>\n<p>\u201cHubieras preferido algo m\u00e1s real para tus ojos, \/ un estilo menos tr\u00e1gico que te trajera de vuelta\u201d.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed podr\u00edamos estar en el tr\u00e1nsito del que es esperado. De aquel alguien que es tejido y destejido por el mito, por una voz lejana, interior, relajada, fuera de la casa: s\u00edmbolo del mundo desolado.<\/p>\n<p>\u201cLa oscuridad es una de las pocas verdades\/ a la medida del hombre\u201d.<\/p>\n<p>4.-<\/p>\n<p>La muerte no es una met\u00e1fora. No es un abismo. Es s\u00f3lo muerte. Un lugar donde no cabe el pensamiento. Un sitio donde la nada deja de abrumar. Un cuerpo lejano con \u201cla mortaja en la boca\u201d, y la noche, pesada, a la deriva: un reflejo de lo que hubo, de lo que significa la brevedad del tiempo, y llegar a \u201cno ser los mismos\u201d para comenzar el pr\u00f3ximo viaje.<\/p>\n<p>El poema dilata su tr\u00e1nsito. El ojo del poeta vuelve al interior y traza a Brueghel en la pared: \u201cEl triunfo de la muerte\u201d o \u201cEl jard\u00edn de las delicias\u201d, mientras la l\u00e1mpara se mueve en las manos del alguien que lo conduce, como a Dante por los tres estadios de la eternidad.<\/p>\n<p>Mientras tanto, Beatriz es tambi\u00e9n una l\u00ednea del poema.<\/p>\n<p>Se puede emerger de la alucinaci\u00f3n, de la fantasmal intenci\u00f3n de las sombras: \u201cSiempre, el amanecer, regresa a casa\u201d. Y entonces, la luz. La casa del presente, la que es ahora, la solitaria cuyos muertos alientan la mirada a trav\u00e9s de una ventana.<\/p>\n<p>Por eso: \u201cNo basta un viaje de ida y vuelta\u201d.<\/p>\n<p>Alguien vuelve de aquel lugar. Alguien cierra la puerta.<\/p>\n<p>El poema descansa. Calla para dar paso al silencio. Y el tiempo, la incapacidad para vencerlo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cr\u00f3nicas del Olvido \u201cALGUIEN ENCIENDE UNA LUZ\u201d, DE N\u00c9STOR ROJAS Alberto Hern\u00e1ndez \u201cSoy otra memoria de la casa\/ mi alma ansiosa\/ se va delante de m\u00ed\/ busca el centelleo de su belleza\/ en el amanecer de sus arroyos, \/ en los oto\u00f1os del sur que nunca pasan\/por ventanas de su coraz\u00f3n blanco\/ y por agujeros [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":["post-124663","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editorial"],"blog_post_layout_featured_media_urls":{"thumbnail":"","full":""},"categories_names":{"11":{"name":"Editorial","link":"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/?cat=11"}},"tags_names":[],"comments_number":0,"wpmagazine_modules_lite_featured_media_urls":{"thumbnail":"","cvmm-medium":"","cvmm-medium-plus":"","cvmm-portrait":"","cvmm-medium-square":"","cvmm-large":"","cvmm-small":"","full":""},"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/124663","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=124663"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/124663\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":124666,"href":"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/124663\/revisions\/124666"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=124663"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=124663"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=124663"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}