{"id":153175,"date":"2026-03-11T14:35:22","date_gmt":"2026-03-11T20:35:22","guid":{"rendered":"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/?p=153175"},"modified":"2026-03-11T14:35:22","modified_gmt":"2026-03-11T20:35:22","slug":"zoe-valdes-parisina-en-la-habana-y-habanera-en-paris-gloria-chavez-vasquez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/?p=153175","title":{"rendered":"Zo\u00e9 Vald\u00e9s: Parisina en la Habana y habanera en Paris &#8211;\u00a0Gloria Ch\u00e1vez V\u00e1squez"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Zo\u00e9 Vald\u00e9s: <\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Parisina en la Habana y habanera en Paris<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Gloria Ch\u00e1vez V\u00e1squez<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/IMG_9483.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-153179 size-medium aligncenter\" src=\"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/IMG_9483-238x300.jpg\" alt=\"\" width=\"238\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/IMG_9483-238x300.jpg 238w, https:\/\/opiniondeyucatan.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/IMG_9483-500x630.jpg 500w, https:\/\/opiniondeyucatan.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/IMG_9483.jpg 508w\" sizes=\"auto, (max-width: 238px) 100vw, 238px\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>P<\/strong>ara Ernest Hemingway, Paris en los 1920s fue una fiesta<em> (A movable feast)<\/em>. Para <strong>Zoe Vald\u00e9s<\/strong>, la d\u00e9cada de los 80s en la capital francesa fue una rumba cuyo efecto la liber\u00f3 de cadenas y ataduras. Exiliarse fue morir para renacer y de all\u00ed, evolucionar, al absorber una cultura m\u00e1s avanzada porque lo que en otros lugares se celebra a gritos, en Paris se celebra con suspiros refinados.<\/p>\n<p>Esta es la historia de una chica habanera que renaci\u00f3 y se reinvent\u00f3 en Paris.<\/p>\n<p>Escrita primero en franc\u00e9s y luego en espa\u00f1ol, <strong>Paris era una Rumba<\/strong> es un <em>memoir<\/em> de an\u00e9cdotas, cr\u00f3nicas y reflexiones inspirados en sus recuerdos y experiencias en la ciudad de las luces. 84 cap\u00edtulos contenidos en 177 p\u00e1ginas con la esencia filos\u00f3fica caracter\u00edstica de la autora, y publicada por <em>La Part Commune<\/em> en Francia (2023) y <em>Editorial Berenice<\/em> en Espa\u00f1a (2025).<\/p>\n<p>Zoe, de 23 a\u00f1os, llega a Par\u00eds por primera vez en 1983 junto a su primer esposo, <em>asignado por castigo<\/em> del r\u00e9gimen cubano a la misi\u00f3n de Cuba en la Unesco. Restringida y mal pagada, Zoe se dedica a explorar y a estudiar <em>in situ<\/em> la cultura de la metr\u00f3polis contrast\u00e1ndola con las versiones de los libros que hab\u00eda le\u00eddo en su nativa Cuba. A su regreso a la Habana, ya no ser\u00e1 la misma. Hostigada por la censura y la miseria que se vive en la isla, decide exiliarse (1995).<\/p>\n<p>La vida de la escritora en Paris contribuye de inmediato a liberar su escritura, del estilo herm\u00e9tico, pre\u00f1ado de simbolismos, a uno m\u00e1s sensual y humano. Pero en ella persiste su sentido del humor, c\u00e1ustico, irreverente, subversivo. Es una alquimia con la que fascin\u00f3 a una audiencia internacional con <strong>La Nada Cotidiana<\/strong>, en 43 idiomas.<\/p>\n<p>En la obra de Zoe Vald\u00e9s hay varios libros con car\u00e1cter autobiogr\u00e1fico (Sangre Azul, La Intensa Vida, En la Habana nunca hace frio) en la que ella es personaje y protagonista. Su filosof\u00eda es art\u00edfice de su poes\u00eda, m\u00fasica, cuento, novela y ensayo. La narrativa de Vald\u00e9s es \u00fanica y la vive en carne propia.<\/p>\n<p>Am\u00f3 a <strong>Notre Dame<\/strong> antes y despu\u00e9s de leer a V\u00edctor Hugo. Disfrut\u00f3 como una ni\u00f1a de los estrechos elevadores de los edificios <em>Art Nouveau<\/em> o <em>Art Deco<\/em>, <em>las puertas batientes de maderas preciosas repujadas<\/em>. En el teatro de <strong>l\u2019Odeon <\/strong>conoci\u00f3 a Mil\u00e1n Kundera durante un evento en el que ella ley\u00f3 los poemas de Rene Char: <em>Mantenerse honestos, a pesar de las burlas, es vivir en lo m\u00e1s profundo de la libertad<\/em>.<\/p>\n<p>En <strong>Paris era una rumba,<\/strong> Madame Vald\u00e9s reflexiona sobre su trayectoria, su manera de plantearse la escritura, su literatura. Y para ello examina la relaci\u00f3n de artistas y escritores con el Paris en que vivieron: Samuel Beckett, Julio Cort\u00e1zar, Alberto Moravia, Emil M. Cioran, Dora Maar y otros. Una \u00e9poca en la urbe eterna, marcada por su genio literario.<\/p>\n<p>La escritora se mimetiza en una capital que le ense\u00f1a a vivir en libertad y al mismo tiempo vencer las <em>divinas tentaciones<\/em>, porque en Paris se mide paso a paso el <em>espesor de los deseos <\/em>y se aprende a <em>equilibrar los gustos<\/em>. Da rienda suelta a su relaci\u00f3n apasionada con la m\u00fasica, el cine, los museos, el arte, los teatros, los parques y a sus di\u00e1logos imaginarios con Beckett y Cioran a trav\u00e9s de sus lecturas en el <strong>Jardin de Luxemburgo<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>El bien extraordinario<\/strong><\/p>\n<p>Escritores como Jos\u00e9 Mart\u00ed y Oscar Wilde, encontraron la libertad en Paris. Esa libertad que el cantante y actor Yves Montand calific\u00f3 de \u201cbien extraordinario\u201d. En el caso de Vald\u00e9s, que ahora lee en el idioma de Dumas y Balzac, ese <em>bien extraordinario<\/em> es el derecho a escribir en la lengua que la acogi\u00f3 y le dio amparo. El franc\u00e9s le dio <em>el rigor del conocimiento, la exigencia de la conversaci\u00f3n, la certeza de que con la improvisaci\u00f3n exclusivamente no se llega a entendimientos verdaderos, aunque la improvisaci\u00f3n sea prueba de un gran gesto de inteligencia y valiosa generosidad<\/em><\/p>\n<p><strong>La Plaza de Furstenberg<\/strong>, el sitio m\u00e1s \u00edntimo de Paris y su refugio favorito, le da la <em>invisibilidad<\/em> que ella necesita y un bienestar comparable al vientre materno. <em>Como si nacieras cada d\u00eda para sentir que vives en Paris<\/em>. En museos y lecturas se inspira en artistas como Paul Gauguin para novelar el final de sus d\u00edas en <strong>La casa del placer <\/strong>y en la fot\u00f3grafa Dora Maar \u00a0musa y amante de Picasso, para escribir sobre la convulsa relaci\u00f3n de ambos en <strong>La mujer que llora.<\/strong><\/p>\n<p>En las bibliotecas de Paris (Saint Paul, la del Arsenal, la Mitterrand etc.) la escritora percibe <em>un c\u00e9firo sagrado de templo: disciplina, espiritualidad, recogimiento<\/em>. En esta \u00faltima Vald\u00e9s estudia las <em>Rimes Byzantines<\/em> de Auguste de Armas, poeta cubano que vivi\u00f3 y escribi\u00f3 en franc\u00e9s. En la biblioteca vive emociones s\u00fabitas como la de presenciar a Vargas Llosa embebido en sus lecturas de investigaci\u00f3n para una de sus novelas.<\/p>\n<p>Como todo amante de los libros, Zoe Vald\u00e9s lamenta la desaparici\u00f3n gradual de las librer\u00edas: <em>Cada vez quedan menos librer\u00edas y menos libreros <\/em>definidos por ella como \u201cm\u00e9dicos del alma\u201d, en su novela <strong>Caf\u00e9 Nostalgia<\/strong>. Se refiere a aquellos libreros que <em>cuando pedias un t\u00edtulo te daban la situaci\u00f3n del libro \u2018en tal estante, arriba, a la derecha\u2019. Ahora ni siquiera conocen al autor, pides que le deletrees repetidamente el nombre, no encuentran el libro y ni se mueven para buscarlo, pues lo debes encargar en la internet<\/em>.<\/p>\n<p><strong>Cubanos en Paris<\/strong><\/p>\n<p>Antes de Zoe, muchos cubanos notables han hecho de Paris su segundo hogar y as\u00ed lo resalta en su libro: Ana de Quesada y Loynaz, esposa y madre de los C\u00e9spedes, pr\u00f3ceres de la Independencia de Cuba, prepar\u00f3 a su hijo Jos\u00e9 Manuel Jr. para continuar la lucha del padre, vendiendo dulce de coquito rayado en las calles de Paris (1910). Alicia Parl\u00e1, la reina de la rumba en Europa (1931-1934), se code\u00f3 con artistas y escritores y ense\u00f1\u00f3 la rumba a Josephine Baker en <em>la ciudad donde la belleza y el arte ten\u00edan la \u00faltima palabra. <\/em>Jos\u00e9 Mar\u00eda de Heredia poeta parnasiano cubano y padre de Marie de Reigner, musa y poetisa de la <em>Belle \u00c9poque,<\/em> escribi\u00f3 en franc\u00e9s y fue miembro de la <em>Academia Francesa<\/em>.<\/p>\n<p>En su segunda etapa de vida, <strong>ZVM<\/strong> ha enriquecido con su obra y activismo en favor de la libertad y los derechos humanos, al mundo de las letras y la pol\u00edtica en Europa y Am\u00e9rica, incluyendo Estados Unidos. Nacionalizada e investida con t\u00edtulos y honores acad\u00e9micos tanto en Francia como en Espa\u00f1a, su pa\u00eds adoptivo le ha dado a cambio <em>calma, tranquilidad, paciencia y armon\u00eda<\/em>.<\/p>\n<p>La intelectual se escandaliza cuando lee en el ABC que una universidad holandesa ha cancelado la representaci\u00f3n de <em>Esperando a Godot<\/em> de Samuel Becket porque la obra teatral solo contiene personajes masculinos. Por ese motivo y a partir de entonces, <strong>Zoe Vald\u00e9s<\/strong> manifiesta que<em>, si alg\u00fan d\u00eda alguien desea representar mis obras, que se respeten sus elecciones de g\u00e9nero y que los personajes femeninos sean interpretados por mujeres y los masculinos por hombres, porque as\u00ed los conceb\u00ed en mi imaginaci\u00f3n. <\/em>Y a\u00f1ade:<em> No existe mayor atentado contra la obra de un escritor que cuando se desfiguran sus prop\u00f3sitos y se ataca en pleno coraz\u00f3n la esencia de su imaginario. <\/em><\/p>\n<p>El escritor parisino, Bernard Minoret le dijo una vez que la mayor riqueza de los franceses era la conversaci\u00f3n, pero fue el novelista Jean D\u2019Omersson quien le dio la m\u00e1s valiosa clase de conversaci\u00f3n en una de las aulas de la <em>Escuela de Medicina de Paris<\/em> durante una firma de libros. D\u2019Omersson fue el mismo que promovi\u00f3 el nombramiento de Marguerite Yourcenar en la <em>Academie Francaise<\/em>. y luego pronunci\u00f3 el discurso de bienvenida.<\/p>\n<p>Zoe Vald\u00e9s se describe muy parisina en la Habana, y muy Habanera en Par\u00eds reiterando que venera a la Habana desde la distancia, <em>no porque no quiera regresar, sino porque mi pensamiento y mi libertad creadora impiden que las autoridades de mi pa\u00eds permitan mi retorno a la tierra que me vio nacer. Y, sin embargo, sigo aqu\u00ed, con vida, todav\u00eda en Par\u00eds, por \u2018azar ocurrente\u2019, m\u00e1s que \u2018concurrente\u2019 que dir\u00eda el gran poeta y novelista Jos\u00e9 Lezama Lima. Si el espa\u00f1ol es mi patria, el franc\u00e9s es mi pa\u00eds de adopci\u00f3n\u201d.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.bing.com\/videos\/riverview\/relatedvideo?q=ZOE+VALDES+ENTREVISTA&amp;mid=CABD6D7FC7D2A928F75FCABD6D7FC7D2A928F75F&amp;churl=https%3a%2f%2fwww.youtube.com%2fchannel%2fUCjDw_HbGklSFJypH-00Kuig&amp;FORM=VIRE\"><em>https:\/\/www.bing.com\/videos\/riverview\/relatedvideo?q=ZOE+VALDES+ENTREVISTA&amp;mid=CABD6D7FC7D2A928F75FCABD6D7FC7D2A928F75F&amp;churl=https%3a%2f%2fwww.youtube.com%2fchannel%2fUCjDw_HbGklSFJypH-00Kuig&amp;FORM=VIRE<\/em><\/a><\/p>\n<p><strong>Gloria Ch\u00e1vez V\u00e1squez <\/strong>escritora, periodista y educadora reside en Estados Unidos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Zo\u00e9 Vald\u00e9s: Parisina en la Habana y habanera en Paris \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Gloria Ch\u00e1vez V\u00e1squez Para Ernest Hemingway, Paris en los 1920s fue una fiesta (A movable feast). 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