{"id":155352,"date":"2026-05-25T13:49:01","date_gmt":"2026-05-25T18:49:01","guid":{"rendered":"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/?p=155352"},"modified":"2026-05-25T13:49:01","modified_gmt":"2026-05-25T18:49:01","slug":"soy-hijo-de-mi-propia-historia-de-hernan-cisternas-ernesto-adair-zepeda-villarreal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/?p=155352","title":{"rendered":"\u201cSoy hijo de mi propia historia\u201d de Hern\u00e1n Cisternas &#8211; Ernesto Adair Zepeda Villarreal"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">\u201cSoy hijo de mi propia historia\u201d de Hern\u00e1n Cisternas<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Ernesto Adair Zepeda Villarreal<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Fb: Ediciones Ave Azul X: @adairzv YT: Ediciones Ave Azul Ig: Adarkir<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hay libros que deben ser separados de sus autores para preservar por un lado su sentido humano y por otro la dimensi\u00f3n pol\u00edtica de quien lo ha escrito. Este no es el caso de Hern\u00e1n Cisternas, chileno, cuya obra es una extensi\u00f3n de esa rara estrella posada sobre su frente desde la tersa mocedad. Como otros autores chilenos, Hern\u00e1n tiene una fuere voz interior, un ritmo hipn\u00f3tico, que fluye a lo largo de sus textos. Pero es tambi\u00e9n un testigo impaciente de su \u00e9poca. Exiliado en la adolescencia, conoci\u00f3 de cerca los horrores del golpe de estado contra Allende, marcado en la vida familiar cuando su padre sufrir\u00eda de algunas de las tragedias de la violenta dictadura, mientras \u00e9l fue desterrado del seno familiar hacia la cercana naci\u00f3n de Ecuador. A veces el destino es un c\u00f3mplice retorcido.<\/p>\n<p>El exilio de Hern\u00e1n tiene tres momentos: la expulsi\u00f3n de la patria, llena de repulsi\u00f3n y terribles revelaciones sobre su entorno apenas al dejar de ser un ni\u00f1o; el ser arrancado de un mundo id\u00edlico a donde jam\u00e1s regresar\u00eda del todo, y; el cambio de aires hacia tierras m\u00e1s tropicales con toda la inexperiencia que eso puede suponer. Tal es el coraz\u00f3n de su literatura plasmada en este volumen. En ese pa\u00eds adoptado trabaj\u00f3 de cerca con tribus ind\u00edgenas en la Amazonia, se maravill\u00f3 de las diferencias culturales y culinarias, del clima diametralmente distinto a su hogar, y encontrar\u00eda a la compa\u00f1era de su vida: la portentosa Cata. Aunque la herida primigenia no habr\u00eda tal vez de cerrar nunca, ayud\u00f3 a tejer los nervios junto con relatos emergidos de la humedad del agua. Eso es lo que forjar\u00eda al escritor, que en el t\u00edtulo de su obra nos declara en rotunda transparencia: \u201cSoy hijo de mi propia historia\u201d. Esto permea a lo largo de 43 textos, donde 9 son prosa. El libro es acompa\u00f1ado por un pr\u00f3logo de Francico Navarro (M\u00e9xico), editado por Gr\u00e1fica LOM (Chile) y Producido por Nibaldo Guerra Figueroa; la foto de portada es de Sebasti\u00e1n Venegas D\u00edaz.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de la literatura de denuncia, tan formal en Latinoam\u00e9rica, el trabajo de Hern\u00e1n sobresale por ser un \u00edntimo diario de esos exilios, acompa\u00f1ado de reflexiones sombr\u00edas, pero tambi\u00e9n de brillantes memoria de lo novedoso. As\u00ed, pasa de desgarrar con el lenguaje al lector al compartirle un viaje por barco tras la tortura de su padre, inexperto, a contarnos distintas etapas de esa vida reconstruida en la distancia, ya fuera Bulgaria o en la mujer amada. Versos como \u201cEl d\u00eda que apague los ojos\/ por \u00faltima vez\/ la visi\u00f3n va a ser mi ombligo,\/ el suspenso en mis pantalones por detener mis pies.\u201d dan cuenta de su vocaci\u00f3n de viajero no elegida, pero aceptada. Nosotros nos convertimos en sus compa\u00f1eros a lo largo del camino reconstruido en la memoria. No obstante, Hern\u00e1n no blanquea la penumbra, como cuando nos dice en un estridente susurro: \u201cEn alg\u00fan lugar de Valpara\u00edso, mezclada entre los cerros ah\u00ed cubierta entre viejas casa de colores en una antigua f\u00e1brica de jabones que por cierto maneja todav\u00eda ese olor a grasa\u2026 . [\u2026] A fuera la carnicer\u00eda de los golpistas bajaba desde la cordillera para morir en las olas del Pac\u00edfico sin antes esparcir la muerte por los valles\u201d. No se tienta ni en el lenguaje, ni en la claridad del horror al declarar que cualquiera puede ser un monstruo.<\/p>\n<p>Otros poemas son m\u00e1s nost\u00e1lgicos, incluso buc\u00f3licos, juguetones con sus destinatarios como misivas honestas. La herida no sana, cambia junto con \u00e9l, y no le impide crecer. Deja entrever al hombre a quien todo le fuera arrancado con un enorme sentido de gratitud al d\u00eda a d\u00eda, en especial a lo que m\u00e1s sentido le ha dado a su b\u00fasqueda de regreso a casa: \u201csin un peso en los viejos y deste\u00f1idos jeans,\/ desde la bocanada abierta del tr\u00f3pico\/ hasta tu vulva manejada por mi lengua procaz [\u2026]\/ y \u00e9ramos tan felices, \u00bfrecuerdas?\u201d. Para el autor la poes\u00eda es un lenguaje instintivo a donde se llega no por accidente, ni por necesidad. La poes\u00eda es una respuesta a la milenaria pregunta de por qu\u00e9 el mundo es c\u00f3mo es. As\u00ed, nos dice: \u201cEsparcidos como granos de espiga de trigo\/ sobre tierra f\u00e9rtil inducida,\/ encall\u00f3 como puerto al alma la poes\u00eda\u201d. Es un libro sobre adaptaci\u00f3n, la resiliencia hecha palabra, la curaci\u00f3n del ni\u00f1o a trav\u00e9s de los ojos del hombre echando la vista a atr\u00e1s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cSoy hijo de mi propia historia\u201d de Hern\u00e1n Cisternas Ernesto Adair Zepeda Villarreal Fb: Ediciones Ave Azul X: @adairzv YT: Ediciones Ave Azul Ig: Adarkir &nbsp; Hay libros que deben ser separados de sus autores para preservar por un lado su sentido humano y por otro la dimensi\u00f3n pol\u00edtica de quien lo ha escrito. Este [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":141603,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":["post-155352","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-editorial"],"blog_post_layout_featured_media_urls":{"thumbnail":["https:\/\/opiniondeyucatan.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Captura-de-Pantalla-2025-02-03-a-las-13.00.51-150x150.png",150,150,true],"full":["https:\/\/opiniondeyucatan.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Captura-de-Pantalla-2025-02-03-a-las-13.00.51.png",1175,662,false]},"categories_names":{"11":{"name":"Editorial","link":"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/?cat=11"}},"tags_names":[],"comments_number":0,"wpmagazine_modules_lite_featured_media_urls":{"thumbnail":["https:\/\/opiniondeyucatan.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Captura-de-Pantalla-2025-02-03-a-las-13.00.51-150x150.png",150,150,true],"cvmm-medium":["https:\/\/opiniondeyucatan.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Captura-de-Pantalla-2025-02-03-a-las-13.00.51-300x300.png",300,300,true],"cvmm-medium-plus":["https:\/\/opiniondeyucatan.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Captura-de-Pantalla-2025-02-03-a-las-13.00.51-305x207.png",305,207,true],"cvmm-portrait":["https:\/\/opiniondeyucatan.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Captura-de-Pantalla-2025-02-03-a-las-13.00.51-400x600.png",400,600,true],"cvmm-medium-square":["https:\/\/opiniondeyucatan.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Captura-de-Pantalla-2025-02-03-a-las-13.00.51-600x600.png",600,600,true],"cvmm-large":["https:\/\/opiniondeyucatan.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Captura-de-Pantalla-2025-02-03-a-las-13.00.51-1024x662.png",1024,662,true],"cvmm-small":["https:\/\/opiniondeyucatan.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Captura-de-Pantalla-2025-02-03-a-las-13.00.51-130x95.png",130,95,true],"full":["https:\/\/opiniondeyucatan.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Captura-de-Pantalla-2025-02-03-a-las-13.00.51.png",1175,662,false]},"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/155352","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=155352"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/155352\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":155354,"href":"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/155352\/revisions\/155354"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/141603"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=155352"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=155352"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=155352"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}