{"id":155946,"date":"2026-06-11T13:57:57","date_gmt":"2026-06-11T18:57:57","guid":{"rendered":"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/?p=155946"},"modified":"2026-06-11T13:57:57","modified_gmt":"2026-06-11T18:57:57","slug":"el-destino-mas-maravilloso-ana-suarez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/?p=155946","title":{"rendered":"El Destino M\u00e1s Maravilloso &#8211; Ana Su\u00e1rez"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Ladro luego escribo<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">El Destino M\u00e1s Maravilloso<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Ana Su\u00e1rez<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"mailto:escribe@malixeditores.com\">escribe@malixeditores.com<\/a><\/p>\n<p>Imaginemos un pueblo mexicano perdido en la sierra o la selva o la frontera o donde deseen. Es un pueblo igual a muchos otros, de esos a los que nadie llega m\u00e1s que sus residentes, que rara vez salen. Pero este pueblo, al que bautizaremos como San Sim\u00f3n, tiene algo que lo distingue de los otros: un alcalde llamado Jes\u00fas, quien est\u00e1 convencido de que el sitio donde naci\u00f3 es fascinante y decide convertirlo en un destino tur\u00edstico, sacando partido de la gasolinera reci\u00e9n instalada en las afueras.<\/p>\n<p>Supongamos que lo primero que hace don Chucho es colocar ah\u00ed grandes carteles que invitan a visitar San Sim\u00f3n, \u201cun lugar lleno de historia y tradici\u00f3n\u201d, y que una ma\u00f1ana se detiene a cargar gasolina un autob\u00fas lleno de turistas que bajan a estirar las piernas y, al ver los letreros, sienten curiosidad de asomarse al poblado.<\/p>\n<p>Veamos ahora que los recibe un hombre entrado en a\u00f1os, con un sombrero tan grande que parece tener vida propia y quien, con una gran sonrisa, les da la bienvenida y felicita por tener la suerte de estar en el destino m\u00e1s maravilloso del pa\u00eds. Pero que lo que alcanzan a ver no son m\u00e1s que unas cuantas casas polvorientas, una iglesia algo inclinada y una peque\u00f1a tienda de abarrotes.<\/p>\n<p>Figur\u00e9monos entonces que, antes de que puedan decir algo, el alcalde-gu\u00eda los invita a caminar hacia su primera parada: la \u201cfamosa\u201d plaza del pueblo.<\/p>\n<p>\u2014Esta \u2014les dice\u2014 es la Plaza de la Paz Eterna. Aqu\u00ed reposaban nuestros antepasados y ahora nosotros despu\u00e9s de las duras jornadas de trabajo en el campo. \u00a1Miren qu\u00e9 tranquilidad! Ni un alma en pena para molestarnos.<\/p>\n<p>Los turistas miran un gran espacio vac\u00edo, con unas pocas bancas herrumbrosas, arriates de flores sin flores y unos prados amarillentos donde unas cuantas gallinas picotean el suelo y un burro mordisquea unas briznas. Asienten cort\u00e9smente y antes de que puedan opinar, el entusiasta don Chucho los lleva hacia la siguiente atracci\u00f3n: la iglesia de San Pedro.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ah, la iglesia! \u2014exclam\u00f3, con ojos brillantes\u2014. Es una joya de la arquitectura colonial. F\u00edjense nada m\u00e1s en la torre, un poquito inclinada, es cierto, pero \u00bfno creen que eso le da car\u00e1cter? \u00a1Y las campanas! Solo suenan cuando sopla un viento fuerte, pero su sonido es inigualable.<\/p>\n<p>Observemos ahora a los turistas mirar la torre, que parece a punto de caerse, y a uno de ellos, un ingeniero alem\u00e1n, murmurar algo sobre problemas estructurales. Pero el orgulloso alcalde no se inmuta y sigue adelante con su recorrido.<\/p>\n<p>\u2014Ahora, \u00a1prep\u00e1rense para ver la atracci\u00f3n principal! \u00a1La Fuente Milagrosa!<\/p>\n<p>Fij\u00e9monos en la peque\u00f1a pila de agua estancada y maloliente, casi seca, con algunas monedas verdes en el fondo, y a los turistas detenerse en espera de otra explicaci\u00f3n emocionante.<\/p>\n<p>\u2014Dicen que, si lanzas una moneda y pides un deseo, es probable que algo suceda\u2014explic\u00f3 don Chucho\u2014. Claro, tal vez no sea exactamente lo que se pide, pero de seguro algo pasa. Por ejemplo, una vez ped\u00ed ser rico y al d\u00eda siguiente me encontr\u00e9 con una moneda de cinco pesos en la calle. \u00a1Un aut\u00e9ntico milagro!<\/p>\n<p>Escuchemos a los turistas re\u00edr, empezando a contagiarse del gran \u00e1nimo del gu\u00eda, que ahora los lleva al punto culminante del itinerario: la Tienda de Abarrotes &#8220;La Esperanza&#8221;.<\/p>\n<p>\u2014Este es el lugar donde todo el pueblo se re\u00fane\u2014 escuchan\u2014. Aqu\u00ed compramos el pollo, las verduras, el queso y hasta nuestros chicles y, desde luego, nos enteramos de lo \u00faltimos chismes. \u00a1Nada es m\u00e1s aut\u00f3ctono!<\/p>\n<p>Miremos la tienda llena de art\u00edculos variados, desde latas de frijoles y sardinas hasta sombreros de charro y rollos de tela y a la due\u00f1a, do\u00f1a Lupita, ofrecerles unas tortillas con sal, que, ya hambrientos, comen con gusto.<\/p>\n<p>\u2014Y as\u00ed termina nuestro recorrido por San Sim\u00f3n \u2014dijo don Chucho, con una reverencia teatral\u2014. Espero que se lleven un pedacito de este lugar en el coraz\u00f3n, as\u00ed como yo lo llevo entero cada d\u00eda.<\/p>\n<p>Finalicemos viendo a los visitantes aplaudir con sinceridad. Aunque esperaron un pueblo extraordinario y este era peque\u00f1o, sucio y feo, dej\u00f3 de importarles, conscientes de que la calidez y el humor de su acalde constitu\u00edan su patrimonio principal.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ladro luego escribo El Destino M\u00e1s Maravilloso Ana Su\u00e1rez escribe@malixeditores.com Imaginemos un pueblo mexicano perdido en la sierra o la selva o la frontera o donde deseen. Es un pueblo igual a muchos otros, de esos a los que nadie llega m\u00e1s que sus residentes, que rara vez salen. 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