{"id":156144,"date":"2026-06-17T15:09:10","date_gmt":"2026-06-17T20:09:10","guid":{"rendered":"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/?p=156144"},"modified":"2026-06-17T15:09:10","modified_gmt":"2026-06-17T20:09:10","slug":"cuando-la-ciudad-era-pueblo-gloria-chavez-vasquez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/?p=156144","title":{"rendered":"Cuando la ciudad era pueblo &#8211; Gloria Ch\u00e1vez V\u00e1squez"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Cuando la ciudad era pueblo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Mi pueblo ya no es mi pueblo, \/ Ya es una ciudad cualquiera, \/<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Con los edificios altos \/ Y con grandes carreteras<\/em><em>. <\/em>Canci\u00f3n de Luisito Rey <em>(1945 \u20131992)<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Gloria Ch\u00e1vez V\u00e1squez<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/IMG_1271.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-156146 aligncenter\" src=\"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/IMG_1271.jpg\" alt=\"\" width=\"328\" height=\"375\" srcset=\"https:\/\/opiniondeyucatan.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/IMG_1271.jpg 671w, https:\/\/opiniondeyucatan.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/IMG_1271-262x300.jpg 262w, https:\/\/opiniondeyucatan.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/IMG_1271-500x572.jpg 500w\" sizes=\"auto, (max-width: 328px) 100vw, 328px\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>J<\/strong>osu\u00e9 Carrillo (1943) ya no reconoce a su ciudad natal. Se le ha vuelto una ciudad muy ca\u00f3tica y desali\u00f1ada, en contraste con su recuerdo de aquella tierra amable que lo vio crecer. En su transici\u00f3n de pueblo a capital de departamento del Quind\u00edo, Armenia atrajo tanto el progreso como la decadencia. Es el precio que pagan las grandes urbes, a falta de civismo y liderazgo, leales a su patria chica.<\/p>\n<p>En su nuevo libro, <strong>De las primeras Obras Ingenieriles en Armenia<\/strong>, J. Carrillo, graduado en la Universidad T\u00e9cnica de Aachen, Alemania, y profesor jubilado de la Universidad Nacional, ha querido resaltar, no solo las obras construidas en Armenia en su primer medio siglo de historia, sino a quienes dedicaron pasi\u00f3n y vida a darles impulso y a quienes se les debe, a\u00fan, reconocimiento. A uno de ellos, Presb\u00edtero <strong>Vicente a Casta\u00f1o<\/strong>, ha dedicado el libro.<\/p>\n<p>Josu\u00e9 destaca \u201csin pretensi\u00f3n hist\u00f3rica\u201d, las obras m\u00e1s representativas de Armenia en sus primeras seis d\u00e9cadas de vida. La lectura de la informaci\u00f3n, contenida en 157 deliciosas p\u00e1ginas, producto de su investigaci\u00f3n meticulosa, anotaciones diarias y memoria prodigiosa, a la que se a\u00f1ade la contribuci\u00f3n de amigos y familiares, el ingeniero describe la ciudad del anta\u00f1o que conoci\u00f3 y vivi\u00f3.<\/p>\n<p><strong>El pasado compartido<\/strong><\/p>\n<p>Nuestro gu\u00eda y narrador, nos lleva por un viaje al pasado compartido, quiz\u00e1s idealizado por la nostalgia, pero sazonado con ese sentido del humor t\u00edpico de la tradici\u00f3n cuyabra.<\/p>\n<p>\u2014Es un acto de justicia hist\u00f3rica \u2014dice el autor\u2014 pues al documentar la transici\u00f3n del bahareque al concreto, se habla no solo de materiales, sino de la metamorfosis de una sociedad que pas\u00f3 de la tranquilidad pueblerina a la ambici\u00f3n urbana. Estas notas permiten entender que bajo el asfalto actual hay una ciudad que fue pionera y moderna por convicci\u00f3n, no por azar.<\/p>\n<p>Las obras de arquitectura mencionadas, son aquellas de expresi\u00f3n m\u00e1s refinada y moderna, que han sobrevivido, y que conforman el patrimonio vinculado a la identidad social y cultural, no solo de Armenia, sino del Quind\u00edo. Las obras de ingenier\u00eda, por otra parte, datan de la primera mitad del siglo XX cuando la vida giraba alrededor del cultivo del caf\u00e9.<\/p>\n<p>En sus primeros 50 a\u00f1os, la peque\u00f1a \u201cciudad milagro\u201d goz\u00f3 de una vida tranquila y apacible; de calles propicias para los encuentros y las conversaciones de una comunidad donde todos se conoc\u00edan por el nombre, o de vista.<\/p>\n<p><strong>La arquitectura: del bahareque al hormig\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p>\u2014De los primeros a\u00f1os de vida de la ciudad no existe hoy ninguna obra, \u2014explica J. Carrillo\u2014 y la raz\u00f3n es que el principal material de construcci\u00f3n, empleado en esa \u00e9poca, era el bahareque, el cual exige un mantenimiento permanente y tiene una vida \u00fatil muy ef\u00edmera. Es lamentable que, de las fachadas, puertas, ventanas y balcones de esos a\u00f1os, que eran, por cierto, muy elaborados, no queden sino unos pocos registros fotogr\u00e1ficos, en donde se pueden apreciar el buen gusto y los refinados trabajos de carpinter\u00eda.<\/p>\n<p>La primera obra de envergadura propiamente dicha fue la Catedral, por ser la construcci\u00f3n m\u00e1s alta. La obra m\u00e1s sofisticada hasta entonces era la estaci\u00f3n del ferrocarril, no solo por los edificios y v\u00edas, sino tambi\u00e9n por los grandes taludes, explanaciones, adem\u00e1s de la canalizaci\u00f3n de la quebrada. La llegada del tren fue el disparo de salida para iniciar una etapa de desarrollo importante que tuvo una primera culminaci\u00f3n con la creaci\u00f3n del Departamento del Quind\u00edo y el ascenso de Armenia a ciudad capital.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de los a\u00f1os treinta, empezaron las construcciones de arquitectura modernista; los nuevos edificios se dise\u00f1aron de acuerdo a su prop\u00f3sito. Las residencias, que actuaban como oficinas, bancos o almacenes, dieron paso a los edificios con identidad propia. La arquitectura moderna se distingui\u00f3 por sus dise\u00f1os simples y funcionales, el uso de nuevos materiales y las construcciones de mayor altura, ahora de tres o m\u00e1s pisos. Al finalizar la d\u00e9cada, las edificaciones m\u00e1s altas de la ciudad, aparte de la catedral, eran el edificio de Rentas (hoy Bellas Artes), con cuatro pisos y la torre de la Galer\u00eda, que ten\u00eda cinco.<\/p>\n<p>La construcci\u00f3n de nuevos espacios arquitect\u00f3nicos influy\u00f3 en la apariencia f\u00edsica y la funci\u00f3n de las nuevas edificaciones y contribuy\u00f3 a darle al centro de la ciudad un aspecto renovado. En los a\u00f1os 40 aument\u00f3 el n\u00famero de edificios de cuatro pisos y al final de la d\u00e9cada hab\u00eda dos de seis pisos, el edificio Tob\u00f3n, que fue durante varios a\u00f1os el m\u00e1s alto de la ciudad, y el de la Compa\u00f1\u00eda Colombiana de Seguros; tambi\u00e9n de cinco pisos eran el edificio G\u00f3mez \u201cEl Lobo\u201d, de Francisco Luis G\u00f3mez y hermanos, y el Santaf\u00e9, que fue el primero en tener ascensor.<\/p>\n<p>De ese tiempo datan obras de infraestructura como v\u00edas, acueducto, plantas de energ\u00eda, matadero y otras, imprescindibles a la creciente poblaci\u00f3n. Paralelo al crecimiento demogr\u00e1fico se ampliaron y modernizaron los centros de servicios administrativos, comerciales, educativos, sanitarios, religiosos y dem\u00e1s. Al crecimiento comercial de la ciudad contribuyeron inmigrantes como Francisco Shapiro (La Quinta Avenida) y los hermanos Mowerman, con sus almacenes de telas y prendas de vestir.<\/p>\n<p><strong>Patrimonio de la colonizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Del patrimonio cultural arquitect\u00f3nico de la \u201ccolonizaci\u00f3n antioque\u00f1a\u201d, quedan pocas casas de bahareque y teja de barro y un par de edificios que ocupan entidades gubernamentales o educativas. \u2014Sin hacer de lado el criterio que privilegia la antig\u00fcedad como valor principal de dicho patrimonio \u2014dice el autor\u2014 en la ciudad son contados los edificios construidos entre 1930 y 1950 que a\u00fan quedan en pie y que pudieran considerarse como el legado patrimonial de arquitectura moderna. Gran parte de los que hubo, se demolieron para dar cabida a otros edificios m\u00e1s modernos y de mayores dimensiones.<\/p>\n<p>En ese sentido, es muy poco lo que queda del legado de nuestra ciudad de la primera mitad del siglo XX. Solo unas dos o tres construcciones han logrado mantenerse en pie a pesar de los embates del tiempo, los remezones s\u00edsmicos, la desidia de la administraci\u00f3n local y, a veces, la falta de dinero de sus propietarios para restaurarlas.<\/p>\n<p>Las ilustraciones fotogr\u00e1ficas que acompa\u00f1an los cap\u00edtulos, nos muestran iconos citadinos como la ya famosa pero vulnerable catedral de La Inmaculada Concepci\u00f3n, que oblig\u00f3 a exclamar a uno de nuestros intelectuales de la \u00e9poca, al evaluar la hermosa gran torre sobre el templo: \u201cle puede la fama\u201d. El cementerio San Esteban, removido de su sitio original para construir la Terminal de buses; los primeros colegios, gestionados por Msr. Casta\u00f1o; la hermosa arquitectura estilo colonial de El Orfelinato, demolida para reemplazarla por el actual Parque de la Vida.<\/p>\n<p>Josu\u00e9 Carrillo, al igual que su se\u00f1ora de toda la vida, Mar\u00eda Mora, extra\u00f1an la ciudad donde se conocieron, como estudiantes del San Luis Rey y El Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas. Recorrer hoy en d\u00eda la ciudad, ya no tiene el encanto de aquellos tiempos. Por el contrario, es una experiencia que entra\u00f1a riesgos. La congesti\u00f3n de gentes, veh\u00edculos y toda suerte de tenderetes en las calles, dificulta el paso y los peligros asechan por la noche.<\/p>\n<p>Con este libro, el ingeniero que es Carrillo, reconstruye la memoria de obras de gran m\u00e9rito, que deber\u00edan ser orgullo para la juventud cuyabra y admiraci\u00f3n para los turistas y nuevos residentes. Es autor de textos de ingenier\u00eda como: <em>Empuje de Suelos<\/em> (1996); <em>Mec\u00e1nica de Rocas I y II<\/em> (1998 y 1999) y <em>Flujo a trav\u00e9s de medios fracturados<\/em> (1999).<\/p>\n<p>A su legado hist\u00f3rico-literario se suman t\u00edtulos como \u201cMemorias de un estudiante desmemoriado\u201d (2014); <em>Un cuyabro en Alemania<\/em> (2015); T<em>e acord\u00e1s hermano, que tiempos aquellos <\/em>(2016). Actualmente se prepara para publicar\u201d <em>Las aves en la floresta<\/em>. Sus tres hijos, y sus nietos, viven en Europa, aunque visitan a menudo la tierra de sus padres. La idea con sus libros de cr\u00f3nicas, es mantener viva, en las nuevas generaciones la historia de su tierra y de sus gentes.<\/p>\n<p><strong>Gloria Ch\u00e1vez V\u00e1squez<\/strong> escritora, periodista y educadora reside en Estados Unidos. Autora de Cuajada, Conde del Jazmin, Herencia Books, N.Y 1998, Cuentos del Quind\u00edo, Editorial Quingr\u00e1ficas, Armenia, 1982; Las Termitas, Union de Escritores Colombianos, Bogot\u00e1,1978. <a href=\"http:\/\/www.gloriachavez.vasquez.com\">www.gloriachavez.vasquez.com<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Cuando la ciudad era pueblo Mi pueblo ya no es mi pueblo, \/ Ya es una ciudad cualquiera, \/ \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Con los edificios altos \/ Y con grandes carreteras. Canci\u00f3n de Luisito Rey (1945 \u20131992) \u00a0 Gloria Ch\u00e1vez V\u00e1squez Josu\u00e9 Carrillo (1943) ya no reconoce a su ciudad natal. 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