Editorial

LAURA SALAMANCA L. – LA CIENCIA DEL HOMBRE

TANATOLOGIANDO

LAURA SALAMANCA L.

LA CIENCIA DEL HOMBRE

 

La ciencia del hombre, se ha transformado en la más necesaria de todas las ciencias.

La ignorancia de nosotros mismos no viene de la dificultad de procurarnos la información necesaria, de su inexactitud o de su escasez. Sino por el contrario, la extremada abundancia de información del entorno y de datos acumulados por la humanidad, acerca de sí misma durante el curso de los tiempos.

El Dr. Alexis Carrel hace un análisis y habla de una división del hombre en un número infinito de fragmentos, por las ciencias que han tratado de estudiar al cuerpo y su conciencia.

Las ciencias de la materia inerte han hecho grandes progresos, mientras que las de los seres vivientes permanecen en un estado muy rudimentario.

El hombre debería de ser la medida de todo, pero más bien es él mismo, un extraño en el mundo que él mismo ha creado, ha sido incapaz de organizar este mundo para sí mismo ya que no poseía un conocimiento de su propia naturaleza.

El ambiente necio de nuestra inteligencia y nuestras invenciones no se ajusta a nuestro tamaño ni a nuestra forma ya que terminamos sintiéndonos desgraciados y vamos degenerando moral y mentalmente.

Nuestra civilización, ha creado ciertas condiciones de existencia que, por razones oscuras, hacen imposible la vida misma. Los habitantes de las ciudades modernas con su ansiedad, intranquilidad y miseria, provienen de sus instituciones políticas, económicas y sociales, pero sobre todo de su propia debilidad. Somos víctimas del retraso de las ciencias de la vida, sobre las de la materia.

La única solución es conocernos a nosotros mismos en una forma muy profunda, así comprenderemos por qué mecanismos afecta la existencia moderna a nuestra ciencia y a nuestro cuerpo, lo cual nos ayudará a adaptarnos al ambiente, a defendernos de él y a modificarlo en caso de que se hiciera indispensable una revolución.

Desde el advenimiento de la industria, gran parte de la población se ha visto obligada a vivir en áreas restringidas, ocupados a horas fijas en las fábricas haciendo un trabajo fácil y muy monótono. También en las ciudades habitan los oficinistas, los empleados de almacenes de bancos, los funcionarios, los médicos, los abogados, los maestros y la multitud de personas que directa o indirectamente viven de la industria. Todos trabajando en el interior de edificios donde la luz del sol es sustituida por bombillas eléctricas, en lugar del aire de la calle contaminado por los humos de la gasolina y no viven como vivían los antepasados y si viven alejados de la ciudad, perdiendo interminables minutos o hasta horas, para poder llegar de vuelta a la casa tomando una serie de transportes.

Cada hombre moderno hace hoy más cosas que en otros tiempos, cada día entra en contacto con más gente y en esa existencia son excepcionales los momentos tranquilos y desocupados. Los grupos reducidos de familia y reuniones han sido disueltos, la intimidad ya no existe y la soledad se llega a considerar como un castigo o como un lujo raro, ahora se trata de frecuentar cines, teatros, torneos, clubes, universidades, fábricas almacenes y hoteles como hábito de la vida en común. Actualmente todo individuo se halla siempre en comunicación directa o indirecta con otros seres humanos y está constantemente informado de todos los acontecimientos gracias a las redes sociales.

Las máquinas han disminuido la intensidad del esfuerzo humano, han disminuido los ejercicios corporales normales como caminar o trabajar expuestos a la lluvia, al sol, al viento, al frío, al calor ahora en su lugar existen los deportes que apenas implican un riesgo. Junto con la disminución del esfuerzo muscular y la adquisición del bienestar, los seres humanos han aceptado con gusto el privilegio de no estar nunca solos, de disfrutar de las continuas diversiones de la ciudad, de formar parte de inmensas multitudes y de no pensar nunca.

Al hablar de los alimentos también se han transformado en alimentos refinados que nos están matando, porque muy rara vez se considera al ser humano, y es más importante la economía de las industrias, aunque los materiales sean de muy mala calidad.

En la educación parece que se volvió más importante que un alumno alcance su primer lugar en estudios que analizar cómo vive o preocuparse por cómo se siente, en este aspecto apoyarlo en el estudio de su propio saber individual. Existe entre los estudiantes una debilidad mental, que le deja a merced de la influencia del ambiente en que casualmente se encuentra. Y parece que la inteligencia retrocede, cuando el carácter se debilita.

En el tema de las enfermedades, la higiene ha ganado un gran papel ya que han disminuido las muertes tempranas, ya que se han evitado tantas infecciones y mientras las enfermedades tales como la diarrea, la fiebre, tifoidea etc. van siendo eliminadas, aumentan en cambio las enfermedades degenerativas, aunque ahora la expectativa de vida es mayor, pero con una mala calidad de vida.

Y que se dice de la publicidad, que ha influido sobre nuestra vida. La publicidad que se emprende solamente en interés de los anunciantes y no, en el de los consumidores que terminan gastando grandes cantidades de dinero en productos alimenticios y farmacéuticos en el mejor de los casos inútiles y a menudo perjudiciales.

La civilización moderna se encuentra en una postura difícil, porque no está hecha a nuestra medida. Ha sido construida sin ningún conocimiento de nuestra verdadera naturaleza. Nació de lo fantástico, de los descubrimientos científicos, de los apetitos del hombre, de sus ilusiones, de sus teorías y de sus deseos. Aunque ha sido construida con nuestro esfuerzo no se ajusta ni a nuestro tamaño ni a nuestra forma. Es evidente que la ciencia no sigue plan alguno, se desarrolla al azar

Si Galileo, Newton o Lavoisier hubiesen aplicado su poder intelectual al estudio del cuerpo, y de la conciencia, nuestro mundo sería hoy probablemente diferente.

Tendríamos que averiguar de qué modo influirá la nueva forma de vida en el futuro de la raza.

 

 

Somos el medio para que el cosmos se conozca a sí mismo

Carl Sagan

La verdadera ciencia enseña, sobre todo, a dudar y a ser ignorante 

Ernest Rutherford

 

                                                                                                                                          lauhipnosis@gmail.com

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