Editorial

Misiva del Vino Agrio – Gabriel Avilés

Misiva del Vino Agrio 
Gabriel Avilés 
A Pulso de Tinta
Amada desconocida:
Entré a tu burdel, mutismo total en medio de la algarabía, observé cómo ofrendabas tus labios a los ebrios mientras las fumarolas de cigarrillos, marcaban pausas, enunciando ósculos en venta, sin reconocer el rostro del postor o la impostora. Esa madrugada, la Chamana cantaba “Macorina ponme la mano aquí”.
Siempre en afonía, tus ojos, bajaron a mi vientre para crear el estupor del suicidio, lo reconozco, para mí, el amor es la parálisis del sexo o peor aún, semejante al tedio del vino agrio cuando empieza a fermentar.
No sé concretó la plática no siquiera un hola en adopción, sin embargo, inicie esta misiva en la clandestinidad y el canto aguardentoso de Chavela con  “Paloma negra”.
En cada palabra imagine dogmas ultrajados, fuiste la Justine perfecta, amante ultrajada por los besos de éste infame con tequila en mano y el susurro de un frágil “te quiero”
Finalicé la carta con imaginario olor a perfume  barato llevándose un agonico corazón que nunca te entregará está dolida epístola de cantina barata. Chavela seguirá cantando, lo que hacía en ese instante, tomar el último trago por lo que no fue.
Pague la cuenta y está confesión quedó entre cenizas y unas monedas de propina.
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