La Calma de los Días
A Pulso de Tinta
Gabriel Avilés
presagiodemar@gmail
Pánico me da la calma de los días en austeridad donde perros hambrientos muerden las sobras del dolor mientras pederastas acaban con una mujer en busca de consuelo.
Angustia me persigues con tus cánones y haces del letargo, un sitio ambidiestro, el cual amanera a los adolescentes que tratan de desnudar mujeres con pubis lampiño, así, su eyaculación precoz es eyaculación tardía.
Pavor, te siento al reflejarme en una idea común u otras aliteraciones rutinarias. Prefiero la inanición de un amante que desgasta la paz de los ancianos en brama.
Desesperación me hieres hasta transmutar la inconsciencia de los onanistas que juegan al placer oyendo una trompeta provenientes de un jazz vestido por proxenetas.
Imagen tomada de Internet

