Por una vez, Kate Middleton no fue el centro de todas las miradas en la pista central del torneo de tenis de Wimbledon. Bajo el sofocante calor en el que se disputó la final masculina, el gran protagonismo se lo llevó el príncipe George, que acudió a ver el partido junto a sus padres, los príncipes de Gales, y su hermana Charlotte. El futuro rey de Inglaterra, de 12 años, asistió a la última jornada de la competición, sorprendiendo por su último estirón de altura y por su elegancia con traje y corbata pese a las altas temperaturas.
Los Windsor ocuparon sus asientos en la primera fila del palco real entre una ovación de pie antes de la final del torneo entre Jannik Sinner y Alexander Zverev, que se resolvió finalmente con victoria para el italiano. El príncipe George, que a partir de septiembre asistirá al exclusivo Eton College, lució impecable con un traje azul marino combinado con una camisa y una corbata azul bajo un sol radiante.
El príncipe Guillermo charló animadamente con su hijo en la tribuna y también lució un atuendo igualmente poco apropiado para aguantar varias horas a pleno sol: un traje azul marino y una corbata marrón, rematado con unas gafas de sol. El joven príncipe, con las mejillas sonrosadas, trató de mantenerse hidratado bebiendo agua a menudo y se refrescó con un ventilador de mano como el que ya vimos utilizar a la reina Camilla en partidos anteriores de Wimbledon este mismo año.
La princesa Charlotte, vestida con un vestido azul de verano, se mostró muy cómplice durante la final con su madre, Kate Middleton. La princesa de Gales volvió a acertar con su estilismo gracias a un vestido verde vaporoso. Afortunadamente, el palco real estuvo a la sombra durante la mayor parte del partido, lo que permitió a la familia real disfrutar de un descanso muy necesario del sol abrasador.
¿Por qué llevó un traje el príncipe George?
El motivo por el que el príncipe George vistió de traje a sus 12 años, pese al calor del domingo en la pista de tenis, se debe al lugar en el que estaba sentado. El palco real es una zona exclusiva de 74 asientos situada en las gradas de la pista central de Wimbledon, y las invitaciones las envía directamente el presidente del All England Club.
Según los estatutos del torneo de Wimbledon, que también obligan a los jugadores a vestir de blanco puro desde el momento en que entran a la pista, existe un dress code estricto en estos asientos. «La vestimenta debe ser elegante, con trajes o chaqueta y corbata», se puede leer en su página web. Y también añaden que «se ruega a las damas que no lleven sombreros, ya que tienden a obstaculizar la visión de quienes están sentados detrás de ellas».
Sin embargo, cuando el tiempo es especialmente extremo, las normas pueden ser más flexibles. En 2022, se vio a Kate Middleton en el palco con un sombrero para resguardarse del sol durante la final femenina individual durante un día muy caluroso. La regla que prohíbe llevar sombreros volvió a quedar en suspenso una vez más durante la última final masculina, donde vimos a George y Charlotte lucir gafas de sol y sombreros proporcionados por el propio torneo, identificables por la cinta verde y morada.
Los famosos en la final de Wimbledon
Un año más, el palco real de Wimbledon estuvo repleto de estrellas, más allá de la familia real británica. Sentado justo detrás de la princesa de Gales se encontraba el legendario actor Dustin Hoffman. La actriz Nicole Kidman también estuvo presente en el palco, sentada junto a Sienna Miller. A ellos se unieron la directora editorial global de Vogue, Anna Wintour, con sus icónicas gafas de sol, y el actor Rami Malek.
Situados en la fila inmediatamente posterior a los Windsor, también pudimos ver a rostros tan conocidos como Jennifer Lopez, que estaba sentada junto al actor británico Tom Hiddlestone. Otro habitual del torneo, como es Andrew Garfield, tampoco se quiso perder la final, luciendo el clásico traje blanco de Wimbledon, con el pelo largo que se ha convertido últimamente en su seña de identidad. A solo un par de asientos del príncipe de Gales, también destacó la presencia del canciller alemán, Friedrich Merz.

