Editorial

Sir Ben Kingsley su majestuosa actuación en el séptimo arte – NORMA SALAZAR

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Sir Ben Kingsley su majestuosa actuación en el séptimo arte

NORMA SALAZAR

normasalazarr68@gmail.com

 

                                                                                     Para el director Javier Solórzano Casarin

 

El séptimo arte en England acentúa un eminente rol histórico que enaltece a los fundadores del  Brighton  School a finales del siglo XIX, vigente industria cimbreante liderada por los prestigiosos Pinewood Studios y el British Film Institute (BFI), que impulsan tantos éxitos globales.

Con este brevísimo preámbulo escribiremos de un  referente en las pantallas cinematográficas,  festivales de cine, alfombras rojas, gran actor con una vida y trayectoria interesante dentro del ámbito del cine internacional.

Ben Kingsley nació en el territorio inglés de Scarborough un 31 de diciembre del año 1943. Su nombre real fuera de la pantalla es Krishna Pandit Bhanji, hijo de padre médico de origen musulmán y madre de ascendencia judía que deseo ser una actriz, Sir Ben Kingsley cuenta un anécdota refriéndose a su madre, “era modelo y trabajó como extra en un cúmulo de películas de los Denham Studios para los hermanos Korda”. Ben Kingsley uno de los actores más valuados y reverenciados del mundo del cine ha recorrido un cauce interminable por el mundo de la actuación desde su infancia Kingsley comenzó a trabajar para la Royal Shakespeare Company en el año 1967, su primer filme Fear is the key, (1972), de los que no guarda agradables memorias. Así, que hace una pausa en el arte del film y decide trabajar en la British Broadcasting Corporation (BBC), la prestigiosa televisión británica, afirmando “Fue una época maravillosa”, recapitula el actor. “Rodé varias series a las órdenes de directores tan prestigiosos como Ken Loach o Mike Leigh”.

El actor británico menciona a esta disciplina del arte que inciden en diferentes semblantes interesantes, en primer lugar su enfoque actoral y personal, Kingsley ha declarado notoriamente que por varios años padecía  una fuerte neurosis  y entendía falazmente que la creatividad demandaba infelicidad. Por lo que se comprometió  a conciencia con el psicoanálisis de sus personajes, abordando un examen agudo de sus ajustadas actitudes, rescatándose asimismo atribuciones coherentes y positivas y descartando actitudes negativas para encontrar su propia identidad.

En su profesión actoral, sus personajes  a manera de terapia ha personificando a psiquiatras y psicoanalistas en la gran pantalla con magnífica actuación, ejemplo célebre su participación en el cortometraje dirigido por Roman Polanski para la marca Prada, titulado A Therapy, (2012),  donde interpreta a un psicoanalista que pierde la cabeza por el abrigo de su paciente, interpretada por Helena Bonham Carter, en  otro personaje del lado clínico interpretó en la película Elegy (2008), a  a un profesor, crítico cuya vida cambia al conocer a una alumna.

Sus métodos están muy marcados, el actor en el inconsciente creativo ha hecho visible cómo la actuación insondable demanda una conexión con el subconsciente y los ritmos oníricos, enfatizando que la búsqueda de los impulsos inconscientes libera el instinto narrativo de un artista. Podemos observar en cada interpretación sus desprendimientos y apropiaciones detalladas de sus personajes como el papel que lo catapultó a la fama del  dirigente más destacado del movimiento de Independencia de la India,  el  pacifista, pensador, político y abogado hinduista indio, Mohandas Karamchand Gandhi, mejor conocido como Mahatma Gandhi, (Gran Alma).

¿Destino?

Predestinado el protagónico para él. Muy cerca del teatro donde actuaba en los años 70ʾs había una preciosa estatua de bronce del líder indio, Kingsley antes de entrar a los camerinos se cruzaba con la figura de éste hombre de la no violencia y  lo miraba diciéndole  “Voy a hacer este papel por ti”, había leído su biografía con gran interés,  años después recibe una llamada del director Richard Attemborough para ofrecerle el protagónico, reencarnaría al personaje de la historia que solo el actor británico expuso  “Me cambió la vida”. Asimismo, éste personaje  le ayudó a controlar su propio ego, reiterando “Tenía que ser modesto porque, de lo contrario, no iba a funcionar. Así que en el set debía alcanzar una situación parecida a la del propio Gandhi”.

Ben Kingsley  acoge, se asombra de  sus películas y agradece a sus personajes  de poder interpretar con admiración, respetando a cada uno de sus personajes : Gandhi, (1982), Schindlerʾs List (1993),  Death and the Maiden (1994), Sexy Beast, (2000)House of Sand and Fog (2003), The Invention of Hugo Cabret (2011), sin olvidar el profesionalismo  y las órdenes de directores como Martín Scorsese, Richard Attenborough, James Dearden,  Isabel Coixet,  Steven Spielberg, o Roman Polanski.

Sir Ben Kingsley “Mi trabajo es como un camino y a mis personajes les voy descubriendo a lo largo de ese camino. Yo investigo sobre ellos y me aprendo sus diálogos pero en ese viaje hay siempre revelaciones, y eso es lo más emocionante”

Para el actor británico Ben Kingsley interpretar a Mahatma Gandhi en la película Gandhi (1982) significó el papel que definió su carrera y que recibiría el Premio Óscar al Mejor Actor, un Globo de Oro y un BAFTA.

Término ávidos lectores, Sir Ben Kingsley con la disciplina laboral del psicoanálisis ha sido una herramienta vital tanto en su praxis de introspección personal como en su prolífica carrera artística, esgrime la exploración del subconsciente para interpretar múltiples roles terapéuticos. Ha exteriorizado a sus personajes  que le ha permitido vislumbrar y solucionar sus propios comportamientos.

 

 

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